| Lecturas | ![]() |
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| Libro de Buen Amor | |
| Versión de María Brey Mariño. Libro de Buen Amor, Madrid, Castalia, Odres Nuevos,1988. | |
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Intellectum tibí dabo et instraam te in vía hac, que gradieris: firmabo super te oculos meos , dice el profeta David hablando, en nombre del Espíritu Santo, a cada uno de nosotros en el Salmo 31, verso 10, que es el condenso arriba escrito. En dicho verso entiendo yo tres cosas que algunos doctores filósofos dicen que radican en el alma y de ella son propiedades. Son éstas: entendimiento, voluntad y memoria. Las cuales, digo, son tan buenas que dan al alma consolación y prolongan la vida al cuerpo y le dan honra, provecho y buena fama. Pues por el entendimiento entiende el hombre él bien y conoce el mal y así una de las peticiones que hizo David a Dios, a fin de comprender su ley, fue ésta: Da mihi intellectum, etc., ya que el hombre, conociendo el bien, tendrá temor de Dios, que es donde reside el comienzo de toda sabiduría, como dice el citado profeta: Initium sapientíae timor Domini (3). Por lo tanto, el buen entendimiento está en aquellos que temen a Dios y el mismo David sigue este razonamiento en otro lugar en que dice: Intellectus bonus ómnibus facientibus eum (4), etc. También Salomón dice en él Libro de la Sabiduría: Qui timet Dominuni facíet bona (5). Todo esto se contiene en la primera afirmación del verso con que yo comencé, en lo que dice: Intellectum tibí dabo. Y una vez que el alma está informada e instruida, de que se ha de salvar en un cuerpo limpio, el hombre piensa y ama y desea el buen amor de Dios y sus mandamientos. Y a este propósito dice el dicho profeta: Et meditabor in mandatis tuis quae dilexi (6). Y, además, el alma rechaza y aborrece, el pecado del amor loco de este mundo. Sobre esto dice el salmista: Qui diligitis bominum, odite malum (7), etc. Por lo cual se sigue luego la segunda afirmación del verso, que dice: Et instruam te. Y cuando el alma, con buen entendimiento y buena voluntad escoge y ama el buen amor, que es el de Dios, con buena "remembranza lo pone en la guarda de la memoria para recordarlo y obliga al cuerpo a hacer buenas obras por las cuales se salva el hombre. Sobre esto dice San Juan Apóstol en el Apocalipsis, hablando de los buenos que mueren obrando bien: Beati mortui qui in Domino moriuntur: opera enim illorum sequuntur illps (8). Y dice también el profeta: Tu reddes unicuique juxta opera sua (9). Sobre esto concluye la tercera afirmación del verso citado al principio, que dice: In vía hac, qua gradieris: firmabo super te oculos meos. Es decir, podemos sostener, sin duda, que hay en la buena memoria, el recuerdo de obras que el alma escoge con buen entendimiento y buena voluntad, amando el amor de Dios, para, por ellas, salvarse. Pues Dios fija sus ojos en el hombre por las buenas obras que éste hace en la carrera de salvación que recorre. Esta es la sentencia del verso que se cita al principio. Aunque a veces se piensa en el pecado, se desea y aun se comete, este desacuerdo no viene del buen entendimiento, ni tal deseo huye de la buena voluntad, ni de una buena obra nace otra mala, sino de la flaca condición humana que existe en todo hombre: que no es posible escapar de pecado. Pues dice Catón: Nemo sine crimine vivit (10). Y lo dice Job: Qui potest facere mundum de inmundo conceptum semine? (11). Como si afirmase: Nadie, salvo Dios. Y viene también de la mengua del buen entendimiento, pues de éste carece el hombre cuando piensa vanidades de pecado. De tal pensamiento dice el salmista: Cogitationes hominum vanae sunt (12). Y aconseja también a los muy disolutos y de mal entendimiento: Nolite fieri sicut equus et mulus, in quibus non est intellectus (13). Y afirmo también que viene de la pobreza de la memoria no instruida por el buen entendimiento, de tal modo que no puede amar el bien ni acordarse de él para practicarlo. Nace también de que la naturaleza humana está más aparejada e inclinada al mal que al bien, al pecado que a la virtud: esto dice el Decreto. Tales son algunas de las razones por las que se escriben los libros de leyes y Derecho, de ejemplos, costumbres y otras ciencias. Así se originan también la pintura y la escultura y las imágenes primeramente halladas, a causa de que la memoria del hombre es deleznable: esto dice el Decreto. Pues tener todas las cosas en la memoria y no olvidar algo, más es cosa de Divinidad que de humanidad: esto dice el Decreto. Y por esto es más apropiado a la memoria del alma, que es espíritu de Dios, criado y perfecto, y vive siempre en Dios. También dice David: Anima mea illius vivet (14): quaerite Dominum et vivet anima vestra (15). Y no es condición propia del cuerpo humano, que dura poco tiempo. Ya dice Job: Breves dies hominis sunt. Y también: Homo natus de muliere: breves dies homini sunt (16). Y dice sobre esto David: Anni nostri sicut arannea meditabuntur (17), etc. Así yo, en mi poquilla ciencia y mucha y gran rudeza, comprendiendo cuántos bienes hace perder el loco amor del mundo; al alma y al cuerpo y los muchos males qué les apareja y trae, hice esta chica escritura en memoria de bien, escogiendo y deseando con buena voluntad la salvación y gloría del Paraíso para mi alma, y compuse este nuevo libro en que van escritas algunas maneras y maestrías y sutilezas engañosas del loco amor del mundo, usadas por algunos para pecar. Leyéndolas y oyéndolas, el hombre o la mujer de buen entendimiento que se quiera salvar, escogerá su conducta y podrá decir con el salmista: Viam veritatis (18), etc. Por otra parte, los de poco entendimiento no se perderán leyendo y observando el mal que hacen o tienen el propósito de hacer, y los reincidentes en malas mañas, al ver descubiertas públicamente las muy engañosas maneras que usan para pecar y engañar a las mujeres, aprestarán la memoria y no despreciarán su propia honra, pues muy cruel es quien su fama menosprecia, el Decreto lo dice, y preferirán amarse a sí mismos que amar al pecado, ya que la ordenada caridad por uno mismo comienza, el Decreto lo dice, y desecharán y aborrecerán las maneras y malas mañas del loco amor que hace perder las almas y caer en la ira de Dios, acortando la vida y dando mala fama, deshonra y muchos daños a los cuerpos. No obstante, puesto que es humana cosa el pecar, si algunos quisieran (no se lo aconsejo) usar del loco amor, aquí hallarán algunas maneras para ello. Y así este mi libro bien puede decir a cada hombre o mujer, al cuerdo y al no cuerdo, al que razone bien, escogiere la salvación y obrare bien amando a Dios, y al que prefiera el amor loco en el camino que anduviere: Intellectum tibí dabo, etc. Y ruego y aconsejo a quien lo leyere o lo oyere que guarde bien las tres cosas del alma. Lo primero, que quiera bien comprender y bien juzgar mi intención, por qué hice el libro y la moraleja que de él se saca, no el feo sonido de las palabras, pues, según Derecho, las palabras sirven a la intención y no a intención a las palabras, y Dios sabe que mi intención no fue hacerlo para dar pauta de pecado ni por mal hablar, sino para despertar en toda persona la buena memoria del bien obrar y dar ejemplo de buenas costumbres y consejos de salvación, y para que todos estén avisados y se puedan mejor defender de tantas mañas como algunos usan para el loco amor. Pues dice San Gregorio que menos hieren al hombre los dardos si antes los ha visto venir y mejor nos podemos guardar de lo que de antemano conocemos. Compúselo también para dar a algunos lección y muestra de metrificar, rimar y trovar, pues trovas y notas y rimas y dictados y versos van hechos cumplidamente, según esta ciencia requiere. Y como Dios y la fe católica son comienzo y fundamento de toda buena obra, según dice la primera Decretal de las Clementinas, que comienza: Fidei Catholicae fundamento, y como donde este cimiento no existe no se puede hacer obra firme ni firme edificio, según dice el Apóstol, comencé mi libro en el nombre de Dios y tomé el verso primero del salmo de la Santa Trinidad y de la fe católica, a saber: Quicumque vult (19), que dice: Ita Deus Pater, Deus Filius, etc. |
Introducción en prosa al Libro. |
| El Arcipreste argumenta sobre su intención al escribir el libro. Es un clérigo. | |
| Hace referencias a sus fuentes, principalmente la Biblia; con citas de la misma en latín, claro, alusiones a los autores. Es una complicada argumentación basada en las propiedades del alma y su inclinación al amor de Dios. | |
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| Se dirige a su público, sabe que lo leeran y algunos tendrán que escucharlo. | |
| Aquí llega a su intención: conocer el mal, el pecado, que procede del loco amor. Así quien quiera salvarse escogerá el camino adecuado. | |
| Los que pecan se verán reflejados y descubiertos. Rechazarán el loco amor | |
| Si alguno decide pecar, aquí encontrará cómo, aunque él no aconseja este camino. | |
| Insiste su buena intención al escribirlo. Invita a quedarse con la enseñanza del libro: mostrar el mal para que todos sepan elegir la salvación. | |
Para mostrar el arte de componer el verso, como todo autor culto. Se encomienda a Dios. |
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| Invocación Estrofas 11-19 |
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Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: Tú que al hombre formaste, ¡oh mi Dios y Señor! Si quisiereis, señores, oír un buen solaz, Y porque mejor sea de todos escuchado, No penséis que es un libro necio, de devaneo, El ajenuz, por fuera, negro es más que caldera Bajo la espina crece la noble rosa flor, |
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| Sigue una Invocación a Dios, ya en Cuaderna Vía | |
| Canto: verso | |
| Público | |
| Por este verso se le ha llamabo Libro de Buen Amor. | |
| La Cuaderna Vía | |
| Comparaciones | |
Disputa de los griegos y romanos. Estrofas 47-70
Así ocurrió que Roma de leyes carecía; pidióselas a Grecia, que buenas las tenía. Respondieron los griegos que no las merecía ni había de entenderlas, ya que nada sabía.
Pero, si las quería para de ellas usar, con los sabios de Grecia debería tratar, mostrar si las comprende y merece lograr; esta respuesta hermosa daban por se excusar.
Los romanos mostraron en seguida su agrado; la disputa aceptaron en contrato firmado, mas, como no entendían idioma desusado, pidieron dialogar por señas de letrado.
Fijaron una fecha para ir a contender; los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer, pues, al no ser letrados, no podrán entender a los griegos doctores y su mucho saber.
Estando en esta cuita, sugirió un ciudadano tomar para el certamen a un bellaco romano que, como Dios quisiera, señales con la mano hiciese en la disputa y fue consejo sano.
A un gran bellaco astuto se apresuran a ir y le dicen: —«Con Grecia hemos de discutir; por disputar por señas, lo que quieras pedir te daremos, si sabes de este trance salir».
Vistiéronle muy ricos paños de gran valía cual si fuese doctor en la filosofía. Dijo desde un sitial, con bravuconería: —«Ya pueden venir griegos con su sabiduría».
Entonces llegó un griego, doctor muy esmerado, famoso entre los griegos, entre todos loado; subió en otro sitial, todo el pueblo juntado. Comenzaron sus señas, como era lo tratado.
El griego, reposado, se levantó a mostrar un dedo, el que tenemos más cerca del pulgar, y luego se sentó en el mismo lugar. Levantóse el bigardo, frunce el ceño al mirar.
Mostró luego tres dedos hacia el griego tendidos, el pulgar y otros dos con aquél recogidos a manera de arpón, los otros encogidos Sentóse luego el necio, mirando sus vestidos.
Levantándose el griego, tendió la palma llana y volvióse a sentar, tranquila su alma sana; levantóse el bellaco con fantasía vana, mostró el puño cerrado, de pelea con gana.
Ante todos los suyos opina el sabio griego: — Merecen los romanos la ley, no se la niego». Levantáronse todos con paz y con sosiego, ¡gran honra tuvo Roma por un vil andariego!
Preguntaron al griego qué fue lo discutido y lo que aquel romano le había respondido: — Afirmé que hay un Dios y el romano entendido, tres en uno, me dijo, con su signo seguido.
Yo: que en la mano tiene todo a su voluntad; él: que domina al mundo su poder, y es verdad. Si saben comprender la Santa Trinidad, de las leyes merecen tener seguridad.
Preguntan al bellaco por su interpretación: — Echarme un ojo fuera, tal era su intención al enseñar un dedo, y con indignación le respondí airado, con determinación,
que yo le quebraría, delante de las gentes, con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes; Dijo él que si yo no le paraba mientes, a palmadas pondría mis orejas calientes.
Entonces hice seña de darle una puñada que ni en toda su vida la vería vengada; cuando vio la pelea tan mal aparejada no siguió amenazando a quien no teme riada».
Por eso afirma el dicho de aquella vieja ardida que no hay mala palabra si no es a mal tenida, toda frase es bien dicha cuando es bien entendida. Entiende bien mi libro, tendrás buena guarida.
La burla que escuchares no la tengas por vil, la idea de este libro entiéndela, sutil; pues del bien y del mal, ni un poeta entre mil hallarás que hablar sepa con decoro gentil.
Hallarás muchas garzas, sin encontrar un huevo, remendar bien no es cosa de cualquier sastre nuevo a trovar locamente no creas que me muevo, lo que Buen Amor dice, con razones te pruebo.
En general, a todos dedico mi escritura; los cuerdos, con buen seso, encontrarán cordura; los mancebos livianos guárdense de locura; escoja lo mejor el de buenaventura.
Son, las de Buen Amor razones encubiertas; medita donde hallares señal y lección ciertas, si la razón entiendes y la intención aciertas, donde ahora maldades, quizá consejo adviertas.
Donde creas que miente, dice mayor verdad, en las coplas pulidas yace gran fealdad; si el libro es bueno o malo por las notas juzgad, las coplas y las notas load o denostad.
De músico instrumento yo, libro, soy pariente; si tocas bien o mal te diré ciertamente; en lo que te interese, con sosiego detente y si sabes pulsarme, me tendrás en la mente. |
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| Sigue el mismo tema. Ahora por medio de un exemplum que demuestra la necesidad de entender bien su Libro | |
| Método de las escuelas y universidades | |
| Este recurso del lenguaje mediante señales se daba entre los monjes obligados a guardar la regal del silencio. Utilizaban signos para comunicar cuestiones cotidianas y llegó a codificarse en muchas monasterios. Leer más | |
| Puede ser una parodia | |
| Comienza el debate | |
| Hay que imaginar las señales. | |
| Interpretaciones de los signos: | |
| Moraleja | |
| Hay que entender bien su Libro. | |
Razones para el amor. Aristóteles dijo, y es cosa verdadera, Si lo dijera yo, se podría tachar, Que dice verdad el sabio claramente se prueba; Digo que más el hombre, pues otras criaturas Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza, Yo, como soy humano y, por tal, pecador, |
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| Autor que da validez a sus palabras. | |
| Entra en el tema del libro. | |
| Otra prueba: la experiencia | |
| Indicaciones al lector. | |
De la constelación y del planeta bajo cuyo influjo nace cada hombre. Veracidad de la astrología. |
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El hijo del rey Alcaraz Estrofas 123-165
Los astrólogos sientan, en el razonamiento sobre la Astrología, este conocimiento: todo hombre que nace, desde su nacimiento, bajo un signo respira, hasta el último aliento.
lo dice Tolomeo y dícelo Platón, otros muchos maestros tienen ésta opinión: que según sea el signo y la constelación del que nace, así luego su vida y hechos son.
Muchos hay que desean seguir la clerecía, estudian mucho tiempo, gastan en gran cuantía y, al cabo, saben poco, pues su hado les guía; no pueden combatir contra la Astrología.
Otros, frailes se hacen para salvar sus almas; otros quieren, por fuerza, ejercitar las armas; otros sirven señores con sus manos entrambas, pero muchos fracasan, dando en tierra de palmas
No perseveran frailes, ni se hacen caballeros, ni de sus amos logran mercedes ni dineros: pues, si tal acontece, estimo verdaderos, según naturaleza, a aquellos estrelleros.
Para mostrar lo cierto de pronósticos tales, os tornaré él juicio dé cinco naturales qué juzgaron a un niño por seguras señales y predijeron luego fuertes y graves males.
Érase un rey de moros, Alcaraz nombre había; nacióle un hijo bello, único que tenía; mandó venir los sabios, preguntarles quería el signo y el planeta del hijo que nacía.
Entre los estrelleros que vinieron a ver, cinco de ellos había de cumplido saber: al conocer el día en que hubo de nacer, un maestro sentencia: —«Apedreado ha de ser».
Juzgó el segundo y dijo: —«Este ha de ser quemado». Dijo el tercero: —«El niño ha de ser despeñado». Dijo el cuarto: —«El infante habrá de ser colgado». Dijo el quinto: —«En el agua perecerá ahogado».
Al ver el rey que había juicios no acordados mandó que los maestros fuesen encarcelados; los hizo meter presos en sitios apartados: estimó sus juicios como engaños probados.
Una vez ya el infante a buena edad llegado, a su padre pidió que le fuese otorgado de ir a correr monte, cazar algún venado; el rey le respondió aprobando de grado.
Tuvieron día claro al salir a cazar; ya llegados al monte se empezó a levantar repentino nublado: comenzó a granizar; pasado poco tiempo ya era apedrear.
Acordándose el ayo de aquello que juzgaron los sabios estrelleros que el hado examinaron: —«Señor —dijo—, guardaos, por si los que estudiaron vuestro signo dijeron la verdad y acertaron».
Pensaron en seguida dónde se guarecer, mas, como en todo caso tiene que suceder que lo que Dios ordena como tiene que ser, siguiendo normal curso, no se puede torcer,
en medio del pedrisco el infante aguijó; cuando pasaba un puente, un gran rayo cayó, horadándose el puente, allí se despeñó; en un árbol del río de sus ropas colgó.
Estando así colgado donde todos lo vieron, que se ahogase en el agua evitar no pudieron; las cinco predicciones todas bien se cumplieron y los sabios astrólogos verdaderos salieron.
Tan pronto como el rey conoció este pesar y mandó a los estrelleros de la prisión soltar, hízoles mucho bien y mandóles usar la ciencia de los astros, de que no hay que dudar.
Los astrólogos, creo, predicen realmente pero Dios, que creó natura y accidente puede mudar el rumbo y obrar distintamente; según la fe católica; yo de esto soy creyente.
Creer en la natura no es una mala usanza, si se confía en Dios con muy firme esperanza; y para que no tengas en mí desconfianza pruébolo brevemente con esta semejanza.
Es cierto que el rey tiene, en su reino, poder de dar leyes y fueros y derechos hacer; con ellos manda libros, códigos componer, señalando al delito qué pena ha de ten
Ocurre que algún hombre comete gran traición y una ley le condena a morir, con razón; pero si hay personajes que sus amigos son y ante el rey interceden, consigue su perdón.
Otras veces, el hombre que el crimen cometió, al rey, en algún caso, de tal modo sirvió que el rey, agradecido, a piedad se movió y a los yerros pasados cumplido perdón dio.
Y así, aunque por fuero tenía que morir, el mismo autor del fuero no quiere consentir; le dispensa del fuero, le permite vivir; quien puede hacer las leyes, puede contra ellas ir.
También el Papa puede sus decretales dar y manda que sus súbditos las han de respetar, mas de su cumplimiento les puede dispensar, por gracia o por servicio les puede exceptuar.
Vemos cómo a diario ocurre esto, de hecho, pero, a pesar de ello, las leyes, el Derecho y aun el fuero escrito no resulta deshecho, antes bien, se confirma y con mucho provecho.
Así, pues, el Señor cuando el Cielo creó puso en él sus señales, planetas ordenó, poderes e influencia a todos otorgó, pero poder más grande para sí reservó.
Es decir, por ayuno, limosna y oración y por servir a Dios con mucha contrición se deshace el mal signo y su constelación; el poder de Dios quita toda tribulación.
No son los estrelleros, por tanto, mentirosos; juzgan según natura, por sus cuentos hermosos; ellos y sus estudios son ciertos, no dudosos, mas ante Dios se humillan y no son poderosos.
Yo no sé Astrología, ni en ella soy maestro, ni sé del astrolabio más que buey de cabestro, mas como cada día veo que ocurre esto por eso os lo repito. Y también veo aquesto:
Bajo el signo de Venus muchos nacen: su vida es amar las mujeres, nunca se les olvida; trabajan y se afanan sin tregua, sin medida y los más no consiguen la prenda tan querida.
En este signo tal creo que yo nací; procuré servir siempre a las que conocí, el bien que me causaron no desagradecí y a muchas serví mucho y nada conseguí.
Puesto que he comprobado ser mi destino tal, es servir a las damas mi aspiración total; aunque comer no pueda la pera del peral el sentarse a la sombra es placer comunal.
Muchas noblezas tiene quien sirve a la mujer lozano y hablador y sincero ha de ser; quien es bueno no debe a las damas temer, que, si causan pesares, también nos dan placer.
Amor hace sutil a quien es hombre rudo; convierte en elocuente al que antes era mudo, quien antes fue cobarde, después todo lo pudo; al perezoso obliga a ser presto y agudo.
Al joven le mantiene en fuerte madurez; disimula en el viejo mucho de su vejez, hace blanco y hermoso al negro como pez; el Amor da prestancia a quien vale una nuez.
Aquel que tiene amores, por muy feo que sea y lo mismo su dama, adorada aunque fea, el uno como el otro no hay cosa que vea que tan bien le parezca ni que tanto desea.
El babieca y el torpe, el necio y el muy pobre a su amiga parece muy bueno y rico hombre, más noble que los otros; por tanto, todo hombre cuando pierda un amor, otro en seguida cobre.
Pues aunque esté sujeto a un signo de natura igual a la del mío, afirma una escritura que buen esfuerzo vence a la mala ventura y a toda pera verde el tiempo la madura.
Una falta le hallo al Amor poderoso la cuál a vos, señoras, descubrirla no oso; pero no me toméis por decidor medroso, aquí está: que el Amor es un gran mentiroso.
Pues según os he dicho en anterior conseja, lo torpe, con amor, a todo bien semeja, parece cosa noble lo que vale una arveja, lo que parece no es: aplica bien la oreja.
Si las manzanas siempre tuvieran tal sabor por dentro como tienen por fuera buen color, no habría entre las plantas fruta de tal valor. Se pudren en seguida, pero ¡dan buen olor!
Lo mismo es el Amor; con su palabra llena cualquier cosa que diga siempre parece buena; no siempre es un cantar el ruido que suena, por advertiros esto, señoras, no os dé pena.
Dicen que la verdad rompe las amistades, pero por no decirla nacen enemistades; entended del proverbio las sabias claridades; lisonja de enemigo no guarda lealtades. |
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| Por qué se ve inclinado siempre al amor.Astrología. | |
| Autoridades | |
| Sociedad medieval | |
| Exemplum que demuestra que el hombre no debe ir contra su naturaleza. | |
| Dios es el único que puede cambiar el destino fijado por los astros. | |
| Comparaciones poder de Dios: | |
| Con el rey. | |
| Con el Papa. | |
| Única forma de evitar malas influencias de los planetas y signos. | |
| Su propio destino: nacío bajo el signo de Venus, que le inclina al amor. | |
| Es un hombre sanguíneo. | |
| Efectos del amor sobre el enamorado | |
| procede de Ovidio y es un tópico en la literatura medieval. | |
| Su fuente. | |
| Defectos del Amor | |
La Soberbia Mucha soberbia creas donde sin miedo estás, Haces con tu soberbia intentar malas cosas, A quienes así obran la ley manda matar; A muchos, por soberbia, los hiciste perder; Aunque por su natura buenos fueron creados, Cuantas hubo y habrá batallas y peleas, El hombre muy soberbio, altanero y osado, Iba a reñir en duelo un caballo vehemente Con los pies, con las manos y con el noble Iba el asno arrastrando la carga y su cansera, Corcoveó en el campo, ligero, apercibido; Desde entonces no vale ni una pera pequeña; Tenía desolladas del yugo las cervices; Los cuadriles salidos, sumidas las ijadas, ¿Dónde está el noble freno y tu dorada silla? Aquí tomen ejemplo y lección cada día |
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| Uno de los siete pecados capitales. | |
| El Arcipreste acusa a Don Amor de | |
| ser su causa. | |
| Ejemplos de personajes soberbios | |
| Exemplum para entenderlo mejor | |
| moraleja | |
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Si le envías recados, sea tu embajadora Procura cuanto puedas que la tu mensajera Si parienta no tienes, toma una de las viejas Estas pavas ladinas son de gran eficacia, Toma vieja que tenga oficio de herbolera, Procura mensajera de esas negras pacatas Donde están tales viejas todo se ha de alegrar, De todas esas viejas escoge la mejor, |
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| Don Amor aconseja al Arcipreste que busque una intermediaria para tratar con las damas. | |
| Cómo debe ser | |
| Los Siete Pecados Capitales de El Boco. Está en el Museo del Prado | |
La pereza.Exemplum de los dos perezosos Estrofas 456-47 La pereza excesiva es miedo y cobardía, Te contaré la historia de los dos perezosos E1 uno tuerto era de su ojo derecho, Respondióles la dama que quería casar — Señora — dijo —, oíd primero mi razón, Otro día pasaba a nado por el río, Luego que calló el cojo, dijo el tuerto: — Señora, Yo estaba enamorado de una dama en abril, Aún más diré, señora: una noche yacía Por pereza no quise la cabeza cambiar; — No sé — dijo la dueña — por todo lo que habláis Buscad con quien casaros, pues no hay mujer que adore Haz a la dama un día la vergüenza perder Talante de mujeres ¿quién lo puede entender? Cuando el jugador pierde la vergüenza al tablero, Tejedor y coplera nunca tienen pies quedos, |
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| Don Amor advierte al Arcipreste de los peligros de la pereza para los enamorados. | |
| Exemplum | |
| Moraleja de don Amor | |
| Misoginia: Odio o aversión hacia las mujeres. Es una herencia de la antigüedad. Leer más | |
| Las mujeres son el origen del pecado. | |
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Estrofas 428-435 Ni a todas las mujeres tu devoción conviene, Si leyeres a Ovidio, que por mí fue educado, Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer Busca mujer hermosa, atractiva y lozana, Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña, Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes La nariz afilada, los dientes menudillos, La su boca pequeña, así, de buena guisa, Estrofas 444-446 »Si dice que tu dama no tiene miembros grandes Si tiene los sobacos un poquillo mojados En la cama muy loca, en la casa muy cuerda; Hay tres cosas que tengo miedo de descubrir, Guárdate bien no sea vellosa ni barbuda »Le harás una pregunta como última cuestión: _______________________________ Dale joyas hermosas cada vez que pudieres; Sírvela, no te canses, sirviendo el amor crece; Agradécele mucho cuanto ella por ti hiciere, Busca muy a menudo a la que bien quisieres,
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| Don Amor describe el tipo de mujer que el Arcipreste debe buscar. | |
| Autor de referencia para temas amorosos. | |
| Descripción de la mujer | |
| Tiene que ser noble. Amor cortés. | |
| Mezcla la tradición de belleza occidental con la árabe | |
| Dientes separados | |
| labios estrechos | |
| encías rojas: las mujeres árabes se la teñían. | |
| Hay detalles que él no podrá comprobar, pero sí una intermediaria, una alcahueta. | |
| Considerados defectos en las mujeres | |
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Estrofas 472-48 No abandones tu dama, no dejes que esté quieta, Es cosa bien segura: molino andando gana, Dejó uno a su mujer (te contaré la hazaña; Antes del mes cumplido dijo él: —Señora mía, Dijo don Pitas Payas: —Dueña de la hermosura, Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero Hacía poco tiempo que ella estaba casada, Cuando supo la dama que venía el pintor, Pero con la gran prisa pintó un señor carnero, Cuando al fin el pintor de Flandes fue venido, Dijo don Pitas Payas: —Madona, perdonad, Miró don Pitas Payas el sabido lugar Como en estas razones es siempre la mujer Por tanto, ten cuidado, no abandones la pieza, |
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| Otro consejo de Don Amor: no se debe abandonar a la mujer. | |
| Exemplum: la historia de Pitas Payas. | |
| Habla una mezcla de francés y castellano. | |
| Misoginia | |
| Moraleja | |
| Propiedades del dinero | |
| Estrofas 490-514 | |
Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar; Aun al hombre necio y rudo labrador Si tuvieres dinero tendrás consolación, Yo vi en corte de Roma, do está la Santidad, Creaba los priores, los obispos, abades, Hacía muchos clérigos y muchos ordenados, Ganaba los juicios, daba mala sentencia, E1 dinero quebranta las prisiones dañosas, He visto maravillas donde mucho se usaba Hace perder al pobre su cabaña y su viña, E1 hace caballeros de necios aldeanos, Vi que tiene el dinero las mayores moradas, Comía los manjares de diversas naturas, Yo he visto a muchos monjes en sus predicaciones Aunque siempre lo insultan los monjes por las plazas, Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir, Clérigos, monjes, frailes no toman los dineros, Allí están esperando el más rico madero; Toda mujer del mundo, aunque dama de alteza, E1 dinero es alcalde y juez muy alabado, En resumen lo digo, entiéndelo mejor: Por dineros se muda el mundo y su manera, Deshace fuerte muro y derriba gran torre, Las cosas que son graves hácelas de ligero; Si no le dieras nada, cosa mucha ni poca, |
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Doña Endrina Es cosa conocida, proverbio no engañoso: De talle muy apuesta, de gestos amorosa, La más noble figura de cuantas tener pud', En todo hidalga y noble, de muy alto linaje, Es ella nuestra vida y ella es nuestra muerte; Estrofas 653-656 ¡ Ay, Dios, cuan hermosa viene doña Endrina por la plaza! Pero tal lugar no era para conversar de amores; Unas palabras tenía pensadas para decir, Hablar con mujer en plaza es cosa muy descubierta |
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| Aplica los consejos. | |
| Descripción de doña Endrina. | |
| Amor cortés. | |
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Estrofas 588-607 Estoy herido y llagado, por un dardo estoy perdido, »La llaga no me permite a mí ni mirar ni ver ¿Qué camino tomaré do no me haya de matar? Como son tantas las cosas que me embargan y entorpecen, Si se descubre mi llaga, su origen y su lugar, »Mas si oculto por entero esta herida, este dolor, Mejor es que muestre el hombre su dolencia y su quejura »Con más fuerza quema el fuego escondido y encubierto Doña Endrina, la que mora muy cerca, en mi vecindad, Ella es la que me ha herido con saeta envenenada En ninguno de este mundo me decido a confiar Atrevíme con locura y con amor ahincado: Pues cuanto más está el hombre a fuego grande arrimado, Ya conocéis nuestros males y nuestras penas parejas, ¿Es que no ven vuestros ojos la mi triste catadura? ¿Qué mujer hay en el mundo tan rigurosa y tan dura He perdido ya el color y mis sesos desfallecen, |
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| Está enamorado. | |
| Tiene la enfermedad del amor. | |
| Ha sido rechazado | |
| amor: causa y medicina. | |
Trotaconventos Busqué trotaconventos, cual me mandó el Amor, Pude dar con la vieja que había menester, Era una buhonera de las que venden joyas; Siguiendo su costumbre, estas tales buhonas Tan pronto fue a mi casa esta vieja sabida, »Mucho bien de vos dicen, todo justificado, »Quisiera confesarme con vos, en confidencia, »Conmigo, tranquilamente, el corazón destapad; Si a cuantos en esta villa les vendemos sus alhajas Yo le dije: —«Amo a una dama más que a todas cuantas vi. De pequeña cosa nace rumor en la vecindad;
Dijo: —«Acudiré a la casa donde mora la vecina; Dijo serle conocida la dama, según su cuenta. La cera, que es cosa dura, muy desabrida y helada, Acordaos, buen amigo, de lo que decirse suele: Estrofa 723 La buhona con su cesto va tañendo cascabeles |
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| Busca intermediaria. | |
| Descripción | |
| Oficio. | |
| Discreta | |
| Persuasiva | |
| Enfermedad de amor | |
Consejos del arcipreste a las mujeres Mujeres, las orejas poned a la lección, Estuvo el león enfermo, dolíale la testa; Presente estaba el burro; le nombraron juglar. Con tal cazurrería el león fue sañudo, El león dijo entonces que el perdón le daría; Fuese la raposilla a donde el asno estaba »Más vale el alboroto de vuestro buen solaz, Creyó vanos halagos; él escapó peor. Como el león tenía sus monteros armados Mandó el león al lobo, con sus uñas parejas, Cuando volvió el león, ansioso del bocado, Dijo el lobo al león que el asno así naciera, Así, señoras mías, entended el romance; La que, por desventura, es o ha sido engañada, De las muchas burladas aviso y seso tome, De la charla peligrosa huya la niña hechicera, Por todo el pueblo circulan sobre ella los decires, Aplícate bien la historia de la hija del endrino; |
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| Fábula del asno sin orejas ni corazón | |
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Muerte de Trotaconventos Un filósofo dijo y en su libro se anota: Así fue, ¡qué desgracia!, que mi vieja ya es muerta, ¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante! Muerte, a aquel que tú hieres arrástralo, cruel, No miras señorío, familia ni amistad, No puede nadie huir de ti ni se esconder, Abandonas el cuerpo al gusano en la huesa, Eres de tal manera del mundo aborrecida Aquellos que buscaron, en vida, su compaña, De padres y de madres, de sus hijos queridos, Haces al que era rico yacer en gran pobreza, Tú prometes al cuervo que siempre le hartarás,
La salud, la existencia muy de prisa se muda, Quien mal juego porfía se arruina y no cobra, Muchos piensan ganar cuando dicen: ¡A todo!, El habla pierde luego, pierde el entendimiento: Desde que sus parientes la su muerte barruntan Aun los más allegados, los hermanos y hermanas Cuando ya el alma sale del rico pecador, Con mucha prisa luego lo quieren enterrar, No dan por Dios al pobre, ni ofrecen sacrificios, Entiérranlo contentos y, desde que fin dan, Si deja mujer moza rica, hermosa y pudiente,
¡Muerte, por maldecirte a mi corazón fuerzo! dolerá la cabeza a quien mucho lo coma. los ojos que eran bellos los vuelves hacia el techo El oír y el olor, el tañer, el gustar, Olvidas la vergüenza, afeas la hermosura, Odias la lozanía, al mismo oro oscureces, No complaces a nadie, mas a ti te complace Enemiga del bien, al mal tienes amor, Tu morada, por siempre, es infierno profundo. Muerte por ti se ha hecho el lugar infernal Vacías los poblados, pueblas los cementerios, Tú despoblaste, muerte, del Cielo muchas sillas Al Señor que te hizo, ¡hasta a Él le mataste! El infierno le teme y tú no le temiste, Ni miraste ni viste, El te vio y te miró; Cuando te derrotó, al fin, le conociste, (...) Muerte descomedida, ¡mátate tú a ti sola!, ¡Ay, mi Trotaconventos! ¡Leal amiga experta! Supongo que en el Cielo has de estar tú sentada, |
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| El arcipreste llora por la muerte de Trotaconventos. | |
| Se dirige a la muerte. La personifica. | |
| Danza de la muerte | |
| Iguala a todos | |
| Se lleva a todos cuando quiere | |
| Vanidad de vanidades. | |
| Fortuna. destino | |
| Ubi sunt | |
Epitafio en la sepultura de Urraca, Urraca soy, que yazgo en esta sepultura; Descuidada, prendióme la muerte, ya lo veis; Quien aquí se acercare, ¡así Dios le bendiga, |
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Cantiga de la serrana fea, Aldara, de Tablada Cerca de Tablada, En lo alto del puerto En la descendida, Dije yo a ella: Dije:"Frío tengo Díjome la moza: Dijo:-"Ven conmigo". Y pan de centeno Y queso de cabras. "Huésped-dijo-almuerza, "Quien dádivas diere -"Pues si eso decís, "Pues dame una cinta "Dame buenas sartas "Dame buena toca "Con estas joyas -"Serrana señora, Contestó la fea: "No hay mercadero "No basta homenaje |
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